Da igual si pensais que Jesús es el hijo de Dios o tan solo un profeta. Celebramos el nacimiento de alguien que cambió el mundo.
Por desgracia se ha convertido en una fiesta de gasto y despilfarro que nada tiene que ver con el origen religioso del acontecimiento.
Pues nada, a disfrutar de la fiesta, a comer como obispos y que Papa Noel, Santa Klaus, San Nicolas, Olentzaro o cualquier otro generoso personaje os traiga muchos regalos.
Zorionak!
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